lunes, 20 de junio de 2011

POR EL DESARROLLO DE LA CREATIVIDAD


Vivimos en un mundo de aceleración histórica, donde los cambios se suceden en lapsos cada vez más cortos. El dinamismo del conocimiento implica que los meros datos aprendidos al inicio de los estudios estén ya superados al concluir los mismos. De allí la urgencia de que la educación promueva que los alumnos sean amigos del cambio y que superen el papel de repetidores pasivos para ser personas creativas y proactivas.

En efecto, la educación puede ser un instrumento poderoso para fomentar la creatividad. Puede remover barreras que bloquean la creatividad, tales como las actitudes negativas, el miedo a la burla y la estrechez de miras, a la vez que puede promover las actitudes postivias, aumentar la autoconfianza y generar motivasión para buscar alternativas y romper barreras.

Ahora bien, el 96% de los docentes afirman la importancia de promover la creatividad del estudiantes. En contraste con este consenso generalizado, se comprueba con desaliento que la práctica de los mismos docentes es restrictiva y la predilección se dirige hacia los estudiantes obedientes y sumisos, alumnos ideales que reproducen y a lo sumo aplican el conocimiento recibido. Por el contrario, los estudiantes más creativso son vistos como desafiantes y díscolos.

Comprendemos, entonces, que la promoción de la creatividad debe superar el recurso a unas prácticas diseñadas para ser ocasionalmente empleadas en clase. Para ser creativo se requiere un contexto ecológico que promueva la creatividad, lo que va desde el diseño de los exámenes hasta las actitudes de los pares hacia quienes quienes manifiestan pensamiento divergente.

El docente, como mediador del aprendizaje, tiene un papel central en el diseño de este contexto ecológico de la creatividad. El mismo debe ser tolerante con la diferencia, ser abierto. carecer de rigidez frente a los errores, que más bien debe ver como ensayos de aprendizaje y; finalmente, promover un ambiente estimulante para la creatividad (de retroalimentación positiva para la creación de novedad y el alcance de efectividad). Los tests para identificar el potencial creativo del alumno o las técnicas de creatividad entonces servirán de herramientas eficientes en un contexto fecundo.

Urban, en sus distintos trabajos, ha propuesto listas amplias de recomendaciones para estimular la creatividad, que van desde el diseño de materiales variados hasta el recurso al sentido del humor. Pero más allá de las estrategias, existe un denominador actitudinal común: el docente debe arriesgarse a ser creativo en su búsqueda de medios para promover la creatividad de sus alumnos, puesto que su propia actitud es el principal recurso para modelizar dicha creatividad en ellos.


domingo, 12 de junio de 2011

DESARROLLANDO EL PENSAMIENTO CRÍTICO


Con el propósito de que los estudiantes de la Facultad de Educación puedan reflexionar sobre las competencias de pensamiento crítico, se sugieren las siguientes actividades a realizar en el aula en subgrupos de 4 personas.

Actividad 1. Análisis lingüístico
• Hagan un listado de los usos de la palabra “crítico” en el lenguaje cotidiano, ofreciendo un ejemplo de cada uno de los sentidos.
• Identifiquen si existe un rasgo común a los distintos sentidos de la palabra “crítico”
• Establezcan cuál podría ser el sentido de la palabra crítico en la expresión “pensamiento crítico”.
 Diseñen un collage que sintetice los resultados de esta reflexión grupal.

Actividad 2. Análisis conceptual
• Identifiquen los rasgos que permiten diferenciar a una persona con pensamiento crítico respecto a una persona que no lo ha desarrollado.
• Establezcan los conocimientos, disposiciones y habilidades que implican esos rasgos de la persona con pensamiento crítico.
 Diseñen una rúbrica para evaluar el desempeño de pensamiento crítico de un estudiante universitario.

Actividad 3. Pertinencia
• Establezcan cuál es la importancia del pensamiento crítico para el trabajo científico.
• Indiquen la relevancia del pensamiento crítico para el desempeño de un profesional.
• Identifiquen la necesidad del pensamiento crítico en la sociedad contemporánea.
 Diseñen una presentación en PowerPoint que sintetice las conclusiones grupales.

Actividad 4. Supuestos éticos
• Discutan cuáles son los requisitos morales que debe tener una persona que ejercita el pensamiento crítico.
• Identifiquen cuáles son las amenazas personales y sociales más importantes para el ejercicio del pensamiento crítico.
 Realicen un sociodrama en que se represente una situación de dilema moral que requiera el ejercicio del pensamiento crítico.

Actividad 5. La educación en pensamiento crítico
• Reflexionen sobre cuáles actividades en su propia experiencia educativa les han servido para aprender a ejercer el pensamiento crítico.
• Sugieran qué reformas deberían hacerse en la labor educativa para estimular de forma más eficiente el aprendizaje de las competencias de pensamiento crítico.
 Diseñen una actividad educativa a realizar en el aula para promover el desarrollo del pensamiento crítico.

PLENARIO
El trabajo de los subgrupos se expondrá en plenario. El trabajo del subgrupo será evaluado por sus compañeros recurriendo a la rúbrica elaborada por el mismo subgrupo.



domingo, 5 de junio de 2011

¿Cómo motivar a nuestros alumnos?

Las avances recientes en neurociencias confirman lo que intuitivamente todos sabemos: se aprende más cuando se disfruta. Las emociones positivas favorecen el desarrollo de las conexiones neuronales y estimulan procesos de aprendizajes. ¿Comprendemos las implicaciones de este hecho? Se trata de que la variable motivación debe ser un componente transversal de todos nuestros diseños educativos. Planear una buena clase significa plantearse en todo momento cuál es la estrategia motivacional que incorporaremos.

Dado que la motivación es una resultante de factores múltiples, se pueden hacer varias sugerencias para conseguir que nuestras clases sean motivantes. En primer lugar, está el factor ambiental. Un entorno agradable es necesario no solo para evitar distractores, sino para condicionar la atención enfocada y para estimular positivamente.

El entorno humano es otro condicionante. Cuando el docente diseña tareas auténticamente cooperativas, el estudiante recibe a través de sus pares un ambiente rico en estímulos, aprende el trabajo en equipo y recibe retroalimentación continua.

La actitud del docente influye decisivamente sobre la motivación del estudiante. Conocemos el efecto Pigmalión: las expectativas del docente actúan como profecías autocumplidoras influyendo sobre las capacidades del estudiante. El docente que cree en sus alumnos les induce a creer en sí mismos. Más aún, el docente actúa como modelo para el estudiante en sus actitudes hacia el saber, de modo que un maestro enamorado de su materia es quizás el medio más eficiente para que el alumno quiera aprender.

Las variables instrumentales son indispensables. Ahora que la tecnología pone recursos poderosos a manos del docente, pueden diseñarse tareas, actividades y evaluaciones que sean experiencias ricas y más acordes con el estilo de aprendizaje de nuestros alumnos, auténticos nativos digitales que han permeado su vida y su forma de aprender con aparatos electrónicos. Una ventaja adicional de las nuevas herramientas tecnológicas es que permiten diseños de aprendizaje personalizados y el avance del estudiante a su propio ritmo y necesidad.

Consideración especial merecen las variables cognoscitivas. Viktor Frankl acostumbraba a citar la frase “cualquiera puede un cómo si tiene un por qué”. Si un estudiante comprende los objetivos de aprendizaje y su razón de ser, puede integrar más fácilmente los nuevos conocimientos. Si lo desconoce, ante el sinsentido de lo que se le enseña responderá con apatía, indiferencia e incluso hostilidad. Si el alumno puede construir vínculos entre el conocimiento nuevo y el previo, la asimilación resulta más agradable. Si el educando puede crear y construir por sí mismo, su aprendizaje será sólido y permanente. De allí que el constructivismo se convierte en un modelo adecuado y eficiente como contexto para el desarrollo de una actitud positiva hacia el conocimiento. Y es un paradigma que respeta el estilo de aprendizaje individual, facilitando así el aprendizaje en vez de forzarlo.

El estudiante proactivo, es decir, capaz de motivarse a sí mismo para aprender, es el resultado de un proceso educativo en que el docente transfiere progresivamente al educando la responsabilidad y el control del proceso. El andamiaje significa ir ajustando las tareas de forma progresiva para que el estudiante pueda avanzar hacia su zona de desarrollo próximo, de modo que se le estimula a crecer conforme a su propia capacidad. La sensación de la autonomía creciente, el desarrollo de la metacognición y las nuevas habilidades de autorregulación son factores para generar una motivación permanente. Deben, por tanto, ser la meta de nuestros diseños educativos.

En conclusión, podrá observarse que esta propuesta multifactorial de la motivación exige repensar el modelo educativo vigente, en donde aprendemos… ¡a pesar de la escuela!


domingo, 22 de mayo de 2011



El profesional del futuro en la sociedad del conocimiento debe ser capaz de ser gestor de su propio proceso de educación. El tremendo dinamismo en la producción actual de conocimiento requiere de un profesional capaz de organizar su propio aprendizaje, de valorar críticamente la información que se le brinda y de evaluar su propio desempeño en el proceso de aprender. Este nuevo perfil exige cambios profundos en nuestra propia labor educativa.

El aumento exponencial del conocimiento exige ser autogestor del aprendizaje. El conocimiento mundial se duplica en un lapso de 1.8 a 3 años según la profesión. Ya hace 40 años Abraham Maslow indicaba que en áreas como la computación, lo que el estudiante aprendía a inicio de carrera había cambiado ya para cuando termina su formación, por lo que el énfasis en campos de saber tan cambiantes debería ponerse en aprender a aprender. La universidad no puede concentrarse en información enciclopédica continuamente cambiante, sino en habilitar al profesional para que dirija su propio proceso de aprendizaje de forma que sea permanente.

La masa creciente de datos además exige a un profesional capaz de valorar críticamente la información. La exposición continua a datos, teorías y enfoques heterogéneos hace cada vez más necesario el pensamiento crítico como una competencia permanente y central para la formación profesional. Primero, por la función central de los profesionales en una sociedad compleja, en que la toma de decisiones políticas está cruzada por los debates ideológicos. Segundo, por la necesidad de análisis crítico en las mismas empresas, necesitadas de comprender la evolución económica de la sociedad, pero también su dinámica sociocultural y hasta su contexto ambiental, todo ello en medio de los cambios de un mundo globalizado.

Nada de esto sería posible si el profesional no pudiera ser capaz de valorar su propio desempeño en el proceso de aprendizaje. La autorregulación debe llegar hasta la autoevaluación, que permite validar el propio proceso y reprogramar los aprendizajes futuros. Desde la aparición de la filosofía de la calidad total está claro que todo proceso institucional requiere de evaluación a lo largo del proceso mismo, de forma continua, ejercida por los mismos desarrolladores del proceso. El profesional debe estar capacitado para evaluar su propio proceso, de forma que pueda corregir y orientar su aprendizaje de forma productiva.

¿Qué cambios implica esta perspectiva en mi propia práctica educativa? Señalo algunos ítemes más evidentes y destacados. La clase inicial de curso pasa a ser estratégica, ya que la propuesta programática debe ser diseñada en conjunto con la participación de todos, de forma que los estudiantes debatan sobre qué pueden y necesitan aprender, organizando su propio proceso. El diseño de las actividades debe ser muy abierto y flexible, para que los estudiantes se vean comprometidos con generar su propia propuesta en vez de atenerse a parámetros de control externos. El análisis crítico, oral o escrito, pasa a ocupar un lugar central, en la forma de foros y debates. La autoevaluación y la coevaluación de los productos pasan a ser instrumentos indispensables, así como la discusión conjunta de las rúbricas de evaluación. Pero el elemento más importante es la transferencia progresiva de responsabilidad al estudiante, que debo ir graduando a lo largo de las actividades y de los cursos del programa.

Ante los retos del futuro, el compromiso de la educación debe ser capacitar para la autogestión del aprendizaje. Solo así se conseguirán los profesionales autónomos capaces de mantener al día sus procesos de formación permanente, profesionales críticos capaces de transformar las prácticas económicas y sociales de forma más productiva para todos y profesionales con altos estándares que les permitan su autoevaluación y superación continuas. Para conseguir este perfil, los cambios en el aula deben empezar desde ya.

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA:

Nieves, Z., Otero, I. y Molerio, O. (2006) La formación profesional en la universidad de hoy: de la educación a la autoeducación. Revista Iberoamericana de Educación. Disponible en http://www.rieoei.org/deloslectores/1480Achon.pdf

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domingo, 15 de mayo de 2011

APRENDER Y ENSEÑAR






Aprender es el proceso por el que el sujeto actualiza sus potencialidades, adquiriendo de forma estable nuevos conocimientos, actitudes y conductas que le permiten modificarse y modificar el mundo que le rodea. Enseñar es desarrollar condiciones óptimas para que el sujeto pueda aprender, proponiendo experiencias y materiales para que construya su conocimiento.

Aprender es el proceso por el que el sujeto actualiza sus potencialidades. Uno de los casos más extraordinarios lo encontramos en Helen Keller (1880-1968), una niña sordomuda y ciega, cuya vida parecía condenada a la incomunicación total. Con el apoyo amoroso, paciente y persistente de su maestra Anne Sullivan, Helen Keller pudo superar sus inmensas limitaciones y llegó a graduarse con honores de la Universidad de Radcliff, para luego convertirse en escritora, activista política, oradora y una fuente de inspiración para el mundo. Modificándose a sí misma, Helen contribuyó a modificar el mundo en torno y su impacto todavía llega a nosotros.

Enseñar es desarrollar condiciones óptimas para que el sujeto pueda aprender. La enseñanza plenamente eficiente siempre es personalizada. Anne Sullivan tuvo que armarse de creatividad y paciencia para apoyar a Helen, desarrollando técnicas especiales para enseñarle y romper las barreras a la comunicación. La enseñanza iba desde enseñanza de la disciplina para que Helen pudiera controlar su terrible mal genio hasta el desarrollo de un alfabeto táctil para aprender la lectura. La amistad permanente entre Anne y Helen es un símbolo del compromiso humano para todo docente, porque la educación debe ser una tarea permanente de “filantropía” (amor al ser humano).

Pocas páginas puedes expresar tan intensamente la experiencia de un aprender real como lo narró Helen Keller en la Historia de Su Vida, cuyo texto citamos a continuación:


“We walked down the path to the well-house, attracted by the fragrance of the honeysuckle with which it was covered. Some one was drawing water and my teacher placed my hand under the spout. As the cool stream gushed over one hand she spelled into the other the word water, first slowly, then rapidly. I stood still, my whole attention fixed upon the motions of her fingers. Suddenly I felt a misty consciousness as of something forgotten—a thrill of returning thought; and somehow the mystery of language was revealed to me. I knew then that "w-a-t-e-r" meant the wonderful cool something that was flowing over my hand. That living word awakened my soul, gave it light, hope, joy, set it free! There were barriers still, it is true, but barriers that could in time be swept away.

I left the well-house eager to learn. Everything had a name, and each name gave birth to a new thought. As we returned to the house every object which I touched seemed to quiver with life. That was because I saw everything with the strange, new sight that had come to me”
Tal es la aventura del aprender, tal el entusiasmo de la mente y el despertar de nuestro propio poder, como Keller bien nos lo recuerda. En conclusión, si aprender es desarrollar nuestras potencialidades, significa por tanto humanizarse, a la vez que humanizamos el mundo. Y enseñar, que es crear condiciones favorables al aprendizaje, es una tarea humanística por excelencia, ya que consiste en facilitar al otro su crecimiento y el despertar del gigante interior que todos llevamos dentro.



Bibliografía recomendada

Keller, Hellen (1903). Story of my life. Disponible en http://www.gutenberg.org/cache/epub/2397/pg2397.html